Contorno Corporal

ESTÉTICA DEL SENO

El seno es uno de los elementos más importantes en la belleza de la mujer, así como un símbolo de su sexo y un emblema de la maternidad.

La valoración estética de la forma y tamaño del pecho está íntimamente relacionada con factores históricos y culturales. Así por ejemplo no tiene nada que ver el ideal estético de la cultura occidental con el de algunas culturas africanas.

Tener unos senos atractivos es un deseo normal de toda mujer. Una alteración en su forma, su tamaño, o ambas a la vez puede ocasionar complejos y por lo tanto repercusiones psicológicas para quien lo padece, por lo tanto no podemos frivolizar con el tema.

Los tres problemas más frecuentes que suelen presentar los senos son : la hipertrofia (exceso de volumen), la hipoplasia (falta de desarrollo) y la ptosis (caída del seno).

La cirugía estética nos aporta soluciones específicas en cada caso concreto.

MAMOPLASTIA DE REDUCCIÓN

La reducción mamaria es una intervención muy habitual. La razón es que no se trata sólo de motivos estéticos sino también de salud, ya que una sobrecarga de peso en los pechos puede afectar a la columna vertebral.

Estas hipertrofias mamarias llevan a la paciente a limitarse en su comportamiento social, en el uso de ropas adecuadas, en la práctica de deportes y llegan a ocasionar importantes complejos, especialmente en la mujer joven, que nunca debemos subestimar.

Estos casos que presentan un exceso de volumen se solucionan mediante una intervención bajo anestesia general en la que elevamos la altura del pezón, y extirpamos el exceso de glándula, grasa y piel.

De esta forma conseguimos reducir el volumen de un seno, dándole la forma, turgencia, y proporciones deseadas.

Las cicatrices finales van a depender de varios factores, como son la edad, volumen mamario, elasticidad de la piel...

Estos factores son los que se estudian y discuten con cada paciente en concreto para determinar en cada caso, cual será la mejor solución posible. Básicamente hay dos tipos de cicatriz final: La clásica T invertida o bien la cicatriz vertical. Hay que dominar las técnicas para así en cada caso poder escoger y ofrecer la que mejor se adapte a las necesidades de la paciente.

El periodo de ingreso hospitalario es corto, lo habitual es entre 24 y 36 horas, siendo el periodo de convalecencia o de molestias postoperatorias entre siete y diez días más.

MAMOPLASTIA DE AUMENTO

El único método definitivo para conseguir un aumento de volumen mamario es mediante la colocación de un implante o prótesis de mama.

Las prótesis están constituidas por una bolsa de silicona de tacto blando, rellenas de: suero salino, gel de silicona, povidona yodada, polisacáridos…Todos los implantes deben estar autorizados por el Ministerio de Sanidad. La elección de un tipo u otro de prótesis depende del criterio del cirujano que en cada caso, explicará los motivos de su elección a la paciente.

La vía de abordaje más frecuente para colocar las prótesis es la periareolar. Ella nos permite utilizar cualquier tipo de prótesis en cualquier plano, supra o subpectoral y además es el lugar más disimulado para la cicatriz residual.

La colocación de la prótesis puede realizarse detrás de la glándula misma y por delante del músculo pectoral o bien por detrás del músculo pectoral. En cada caso hay que determinar las ventajas e inconvenientes para decidir el plano de colocación.

El tipo de anestesia comúnmente utilizado es la anestesia general y el periodo de ingreso en clínica viene determinado por el momento de poder retirar los drenajes, que no suele alargarse más allá de las 36 horas.

Una complicación específica de los implantes mamarios es la contractura capsular. La causa se desconoce, y se cifra alrededor del 5%. Se manifiesta como un endurecimiento al tacto y pude afectar a la movilidad natural de la mama.

MASTOPEXIA

Conocemos por ptosis a la mama flácida, vacía en su polo superior y sin adecuada proyección.

Esta situación suele ocurrir tras variaciones muy importantes y bruscas de peso, tras embarazos, tras exposiciones solares intensas y prolongadas… en definitiva situaciones en que se ha perdido la elasticidad de la piel del seno.

Debemos tener presente que el único sostén que tiene la mama es la piel que la envuelve. La adecuada proporción entre continente y contenido hará que el seno se configure en su correcta posición y forma.

A la hora de plantear la mastopexia la valoración más importante está en las cicatrices residuales. Cuanta más piel es la que sobra más larga será la cicatriz. Por ello en algunos casos la necesidad de utilizar prótesis mamarias para acortar la cicatriz final y conseguir un pecho más turgente, rotundo y atractivo.

El periodo de hospitalización y convalecencia es similar al de la mamoplastia de reducción.

ABDOMEN

En un pasado relativamente reciente tener “barriguita” denotaba felicidad y buena salud.

Hoy en día poseer un “vientre plano” y sin estrías es signo de una figura atractiva y de estar en buen estado físico.

El abdomen, especialmente en la mujer, es una zona con tendencia a deformarse y que rinde tributo a la maternidad.

La pared abdominal básicamente está constituida por tres elementos: la piel, el tejido celular subcutáneo y la grasa subyacente y la capa muscular.

La distorsión de cualquiera de estos elementos por si sola o asociada será la responsable de una deformidad menor o mayor y que requerirá de un tratamiento quirúrgico más o menos complejo.

TRATAMIENTO:

La dermolipectomía abdominal soluciona y corrige el abdomen deformado.

El objetivo es obtener un abdomen rejuvenecido, no un abdomen estirado.

En el estudio preoperatorio, será el cirujano quién valorará y aconsejará la longitud final de la cicatriz. Ésta vendrá determinada por el grado de laxitud cutánea, el exceso de grasa abdominal y el estado de la musculatura.

La intervención quirúrgica se realiza bajo anestesia general o anestesia regional, siendo por lo general el ingreso hospitalario de 48 horas postoperatorias.

La dermolipectomía abdominal por sí misma y en función de la longitud de la cicatriz tiene una serie de beneficios añadidos, como son: estrechar la cintura, tensar el tercio superior de los muslos y conseguir un efecto “lift” sobre las nalgas.

La cicatriz residual queda en todos los casos camuflada en una prenda de ropa interior o de baño.

En los casos que se ha necesitado reparar la musculatura abdominal se recomienda abstenerse de realizar esfuerzos físicos durante seis semanas.

En general utilizar una suave prenda de compresión por unas semanas permite aumentar la sensación de confort y ausencia de molestias.

El hecho de mantener un razonable control alimentario hará que el  resultado final perdure y podamos presumir de una silueta atractiva y rejuvenecida.